Anarquía en Cuba

Centro de discusión de los libertarios cubanos

miércoles, abril 27, 2005

Solidaridad con los "forajidos"

Argentina 2001, Bolivia 2003, Ecuador 2005:

¡Que se vayan todos!



Solidaridad activa con la rebelión de los “forajidos”


¡Todos somos forajidos!, ¡Fuera Lucio!, ¡No queremos y no nos da la gana / ser una colonia norteamericana!, fueron algunas de las consignas coreadas por la multitud durante las extraordinarias jornadas de lucha protagonizadas por el pueblo ecuatoriano durante la última semana. Pero los sentimientos de este pueblo se expresaron con toda contundencia en las calles y plazas de Quito estremecidas por el grito unificador que cuestiona a la institucionalidad política y a la política misma: ¡Que se vayan todos! Sólo la melodía o la entonación de esta consigna fue diferente a la que se escuchaba en las calles y plazas de Buenos Aires en diciembre de 2001. La armonía, aquí y allá, fue sin embargo la misma: se trata de esa armonía que surge desde abajo, desde la sociedad misma, y que permite transformar esa-nuestra consigna en la incontenible decisión colectiva de expulsar del poder -nuevamente- a un gobierno democrático, en este caso el del coronel Lucio Gutiérrez.

Estamos en presencia de la enésima caída de un gobierno latinoamericano desde que se instauró la democracia en esta región hace 20 años o más. En el caso de Ecuador, en menos de una década, han caído tres gobiernos elegidos por el voto: Bucaram (1997), Mahuad (2000) y ahora Gutiérrez. No se trata simplemente de una estadística, sino más bien de la terca insistencia de que la política se desbarranca en una crisis irreversible. Una vez más se ha puesto de manifiesto no sólo la fragilidad sino también la frustración y el hartazgo de nuestra gente con los mecanismos -¿insuperables?- de representación y delegación en los que se basan las democracias.

Pero además, en este caso, no se trata de la caída de un gobierno prototipo de derecha o de centro-derecha, como fueron De la Rúa en la Argentina o Sánchez de Lozada en Bolivia. Se trata de la caída estrepitosa de un gobierno que asumió hace 27 meses con un manto teñido de “izquierdismo” y “progresismo”. Cabe recordar que el joven coronel Lucio Gutiérrez lideró -en enero de 2000- un levantamiento de sectores militares en alianza con organizaciones indígenas, logrando derrocar al entonces presidente Jamil Mahuad, quien, entre otras fechorías, había impuesto el dólar como moneda oficial ecuatoriana. Aunque en ese momento no llegó al poder, sino más bien sufrió prisión y luego fue liberado, fundó posteriormente su partido: Sociedad Patriótica, y asumió la presidencia en enero de 2003 gracias al apoyo activo de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) y de su brazo político Pachacutik, pero también de otros movimientos sociales. Más temprano que tarde, sólo seis meses después, Gutiérrez rompió con todos estos sectores, los traicionó abiertamente, pero también los dejó desmovilizados y frustrados después de que se convirtieran en furgón de cola del sucio juego de la política. Es más, propició su división, logrando controlar mediante el sucio clientelismo político algunas facciones. Posteriormente, el coronel “progresista” y hasta “revolucionario”, que había pronunciado algunas palabras contra la oligarquía y la corrupción política, el mismo que había declarado su admiración por el presidente venezolano Hugo Chávez, terminó como “el mejor amigo” de Estados Unidos y buscó respaldo en los sectores políticos más repudiados. Nombró en noviembre pasado una Corte Suprema adicta, la cual permitió el retorno impune al país de los ex presidentes corruptos Abdalá Bucaram y Gustavo Noboa. Esto provocó el rechazo de amplios sectores de la sociedad ecuatoriana. Ante la presión popular, el propio Gutiérrez y sus parlamentarios destituyeron a su Corte Suprema. Fue la gota que colmó el vaso. Nadie lo apoyó, todos lo rechazaron, pero además rechazaron a todos los políticos, a las instituciones judiciales y parlamentarias.

En este contexto, el 13 de abril se intensifican las movilizaciones populares en Quito. Dos días después, calificando de “forajidos” a quienes protestaban en las calles, Gutiérrez decreta sin escrúpulos el “estado de excepción” (o “estado de sitio”). El coronel imaginó que el país era un cuartel. Sólo lo imaginó, felizmente. La reacción del pueblo de Quito fue inmensa y extraordinaria. Se sucedieron cinco días de movilizaciones, en las que se vivió un nuevo protagonismo de miles de estudiantes secundarios y universitarios, pero no sólo. Gente sin militancia política, docentes y profesores, amas de casa, profesionales, jubilados, desocupados y hasta “barras bravas” de los clubes de fútbol ocuparon las calles y plazas de la capital ecuatoriana reclamando que se vaya el dictadorzuelo y ¡Que se vayan todos! El miércoles 20 cayó. Un helicóptero, semejante al que sacó a De la Rúa aquel 20 de diciembre de 2001, llevó a Gutiérrez al aeropuerto internacional de Quito. La gente lo bloqueó, le impidió salir del país y el destituido gobernante quedó encerrado en la Embajada de Brasil.

Es necesario subrayar, en medio de todo esto, que la llamarada revolucionaria de Quito y de otras ciudades ecuatorianas quemó las naves de una política “renovada”, “no corrupta”, “progresista”, o lo que fuera, proclamada en su momento por Lucio Gutiérrez y por quienes lo apoyaron con entusiasmo: entre sus congéneres estuvieron en su momento el venezolano Hugo Chávez, el brasileño Lula y el argentino Néstor Kirchner. También, sin duda, el dictador cubano Fidel Castro, quien, sin embargo, ni corto ni perezoso, a pocas horas de la caída de Gutiérrez, se distanciaba y lo “denunciaba” por haber girado hacia el “imperio”. Lula, en cambio, se hizo cargo del paquete, al mismo tiempo que saludaba al nuevo Papa, tal vez reconociendo en Gutiérrez un amigo que proyectó en su momento un gobierno inspirado en los “ideales” (¿?) del Foro Social Mundial de Porto Alegre.



Una nueva rebelión, un nuevo desafío


La rebelión social ecuatoriana, que ha mostrado un inédito protagonismo transversal de la sociedad de este país, expresa claramente un carácter antipolítico global. No nos dice: ¡Que se vaya éste o que se vayan éstos!, nos dice claramente y de nuevo en América Latina: ¡Que se vayan todos! Revive así una radicalidad social contra la política que ha tratado de ser maquillada con las propuestas dulzonas de una “nueva política” en Venezuela, Brasil, Argentina o Uruguay. A su vez, tanto la mayoría de la izquierda como los “autonomistas” u otros sectores, consideran que este tipo de rebeliones propone una “política popular”. O bien, que la política, finalmente, sale de sus escenarios clásicos y es “asumida” por la sociedad. Todas estas variantes conciben que la sociedad sólo puede ser reorganizada por la política y por el Estado. Casi nadie plantea que la sociedad puede ser reorganizada por sí misma, liberándose del yugo de la política. Las pulsiones de Quito, que no se detienen ante la caída de Lucio Gutiérrez y que incluso demandan la renuncia de todos los parlamentarios, están mostrando una tendencia en este sentido. El pueblo ecuatoriano, en particular su juventud, se considera “autoconvocado” y algunos sectores reclaman una “asamblea popular” y no la sucesión presidencial institucional. Sin embargo, en medio de toda esta efervescencia no deja de haber confusión, es cierto, tal vez mucha confusión. Pero, incluso así, las vibrantes jornadas de la última semana, en particular la del miércoles 20, plantean la posibilidad del crecimiento de una conciencia plena de protagonismo social y de autoorganización: algo que no puede surgir por generación espontánea, también aprendiendo de las lecciones de Argentina 2001/2002, o de Bolivia 2003 con todas sus particularidades. El riesgo es permitir la reproposición de una política travestida, siempre opresora y corrupta. En este sentido, haciendo activa toda nuestra solidaridad con la llamarada revolucionaria de Ecuador, afirmamos la necesidad de construir una alternativa militante que pueda contribuir al desarrollo de una conciencia de la autoorganización y de una revolución social, más que nunca interétnica, socialista y libertaria. Se trata de una alternativa opuesta a la lógica de los partidos políticos y por fuera de la política misma, una alternativa de fraternidad, solidaridad y liberación.



Buenos Aires, 21 de abril de 2005

socialismo libertario



Ferrari 243 – Parque del Centenario – Buenos Aires

Tel. (011) 4856-9879

socialismolibertario@hotmail.com

jueves, abril 21, 2005

Respuesta A Celia Hart

EXPLORANDO EL “BARRANCO”:
UNA RESPUESTA LIBERTARIA A CELIA HART

Hemos leído con detenimiento, curiosidad e interés tu carta A propósito de mi entrevista en La Jornada del día 5 de Abril, publicada el pasado día 11 simultáneamente en las páginas web españolas Rebelión y La Haine. Se podrían discutir muchísimas cosas de esa carta tuya, Celia, realmente muchísimas cosas. Pero -te somos francos-, poco nos importa que esperes la definitiva asunción profética de Cristo, de Buda y de Mahoma ni que sientas a tu lado a Lincoln y a Whitman; nos tiene sin cuidado que te sientas “princesa de la Raza” o que tu breve opinión sobre Juan Pablo II insinúe una disconformidad con su trayectoria que Fidel no puso de manifiesto en estos días: si por nosotros fuera, puedes seguir tranquilamente con tus experimentaciones poéticas que no habremos de censurarte ni nos preocuparemos demasiado por seguir de cerca tu producción lírica. También -continuamos siéndote sinceros-, puedes modificar tus dichos todas las veces que te plazca; ya sea porque has recibido un rezongo ya porque tu conciencia y/o tu meticulosidad intelectual te han llevado a corregir un disparo que tú misma entiendes corre el riesgo de ser mal interpretado: tienes toda la libertad que se te ocurra para hacerlo y serán tus lectores los que habrán de asignarle de ahora en adelante a tus palabras la credibilidad y la confianza que se merezcan y que tú seas capaz de conquistar. Además -volvemos a serte honestos-, tocas en tu nota temas de vital importancia como la “inercia” del Partido Comunista o la existencia de “ciertos resortes de restauración capitalista” en Cuba; cosas más que sabidas y poco novedosas sobre las cuales lo realmente interesante es que seas precisamente tú quien las reconozca: pero tampoco es eso lo que queremos discutir exacta y directamente en este momento. De lo que se trata ahora, en principio y sólo en principio, es de que nos ubiquemos en el mapa ideológico y político; de que adoptemos una posición relativa respecto a tales y cuales situaciones, a tales y cuales trayectorias, a tales y cuales personas. Es en ese orden de cosas que nos gustaría polemizar mínima y brevemente contigo. Pero precisemos un poco más el asunto. Tú dices estar buscando y quizás construyendo una opción de izquierda, una alternativa de izquierda para Cuba. Te contamos, entonces, que tu preocupación es la nuestra y la de una enorme cantidad de gente; en cuya primera fila -y no por vanguardistas sino por coherentes- están los anarquistas que mencionas en tu nota. Pero, definitivamente, lo que no podemos compartir es tu afirmación de que “a la izquierda de Fidel está el barranco”. Esa frase, exclusivamente esa frase, es la que, a cuenta de futuras polémicas, nos gustaría discutir ahora.

Lo primero que queremos señalarte es el problema lógico que genera ese dicho; un dicho que frustra momentáneamente, de no mediar rectificaciones de tu parte, las expectativas que has venido generando con algunas de tus apariciones. Lógicamente, entonces, de tu afirmación sólo pueden seguirse dos cosas: o bien la opción de izquierda que estás buscando se encuentra a la derecha de Fidel o bien esa alternativa es Fidel mismo y la plena continuidad del monólogo autosuficiente que ha seguido a lo largo de todo su recorrido. Te darás cuenta que si tu alternativa de izquierda está a la derecha de Fidel -cosa que dudamos, porque no pareces tonta- este debate carece enteramente de sentido y más valdría que lo interrumpiéramos en este preciso instante. Pero también te percatarás que si esa opción de que hablas no es más que el propio Fidel eternizado, incluso en ausencia física, no se entiende muy bien a qué viene tanto escándalo de tu parte cuando sólo se trata, como insustancial aderezo, de leer a Trotsky, a Lukács, a Rosa Luxemburgo y a Gramsci. Pero, además -ya no desde el punto de vista lógico sino desde el ángulo político- tendrías que explicitar cuál sería la izquierda que está a la derecha de Fidel. ¿Es esa izquierda a la derecha la responsable de la “inercia” del Partido y de los “resortes de restauración capitalista? ¿Por qué tales cosas fueron posibles?: ¿se trata de “descuidos” de Fidel? ¿acaso el Comandante en Jefe, Primer Secretario del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros fue desbordado y sus orientaciones han sido desoídas? ¿o será que Fidel también da cabal cumplimiento a la bíblica proeza trinitaria y, al igual que Jesús -que es uno con Dios Padre-, puede sentarse a la diestra de sí mismo? Pero estas preguntas no pretenden más que ilustrar los líos que provoca la desprolijidad de tus exposiciones y lo cierto es que todavía no hemos entrado en el tema de fondo: es decir; todavía no hemos caído en el “barranco” que tú afirmas es lo único que hay a la izquierda de Fidel.

Las palabras perdidas

Hemos intentado abordar el tema con cuidado y respeto; incluso, a los solos efectos de este intercambio, dejando de lado momentáneamente las decepciones y reservas acumuladas a lo largo de décadas. También procuramos ser amplios y exhaustivos; al menos dentro de nuestras limitadas posibilidades. Se nos ocurrió, entonces, tomar una batería de conceptos habitualmente asociados con el pensamiento de izquierda, asociarlos a su vez con Cuba -con Fidel, por lo tanto- e indagar qué elaboraciones o realizaciones estaban disponibles como punto de partida de un debate al respecto. Para ello recurrimos a la herramienta más poderosa de que disponemos en este momento: la búsqueda avanzada de Google; acotando la misma a la frase exacta, en idioma español, en cualquier formato de archivo y para todo dominio posible. De tal modo, cualquiera podría verificar la exactitud de nuestros hallazgos y tú misma estarías en condiciones de hacerlo; pues no tenemos duda alguna de que puedes acceder a Internet sin mayores inconvenientes. Veamos, pues, los resultados de nuestra pequeña investigación y tal vez habrás de coincidir con nosotros en que son sorprendentes.

Comenzamos diciéndote que frente a las frases “consejos obreros cubanos” y “consejos obreros en Cuba” Google nos responde que la búsqueda “no produjo ningún documento”; lo cual seguramente obedece a una razón simplísima y es que generalmente no se reflexiona sobre aquello que no existe o que ni siquiera ha sido fantaseado. Lo mismo ocurre con la expresión “autogestión cubana” aunque ahora sí nos topamos con un material -sólo uno- sobre “autogestión en Cuba”; material que puedes encontrar en http://es.geocities.com/anticivilizacion/antonfdr_GANDHI.htm y que únicamente nos informa que la idea no goza en la isla de mayor predicamento. Siguiendo idéntico procedimiento, llegamos a la triste conclusión de que, cuando de Cuba se trata, ni se habla ni se escribe sobre “autonomía obrera” o “autonomía sindical”; lo cual no hace más que confirmar que la dirigencia de las organizaciones correspondientes no tiene demasiado interés en el asunto y que la orientación predominante consiste en que las mismas se mantengan en la esfera de la dependencia estatal. Siendo así, no tiene nada de raro que algo tan “extremista” como la interrupción colectiva y voluntaria del trabajo concite apenas discursos de muy baja intensidad: la búsqueda para “huelgas en Cuba” sólo arroja como resultado 5 documentos de carácter histórico y cuando se trata de “huelgas cubanas” nos topamos nada más que con un solitario y exótico reclamo en la dirección http://www.bibliotecagnostica.com/Poscla22.htm. Aun así, no cejamos en nuestro empeño; pero, para nuestro asombro, en los casos de “conciencia de clase en Cuba” y “conciencia de clase cubana”, Google vuelve a responder a nuestra indagatoria que ésta “no produjo ningún documento”. Las cosas mejoran un poco cuando se trata de las “cooperativas cubanas” o de las “cooperativas en Cuba” y allí sí finalmente podemos encontrarnos con una módica treintena de documentos, no necesariamente de procedencia oficial ni imperativamente encomiásticos y entre los cuales habrá que destacar algunas perlas de interés como aquel en el que Jesús Cruz Reyes se ofende profundamente ante la pregunta de si dichas organizaciones son independientes o no. Frente a un resultado que, en comparación con los anteriores, era tan promisorio, proseguimos nuestra briosa cabalgata, pero sólo para enterarnos enseguida que nada se dice sobre los “movimientos sociales cubanos” ni sobre la “autonomía universitaria cubana”; aunque, seamos justos, sí hay que dar cuenta ahora de 4 documentos que contienen la expresión “autonomía universitaria en Cuba” -para reportarnos su ausencia, naturalmente- y otros 5, mayoritariamente referidos al pasado, que consideran oportuno recurrir por una razón o por otra a la frase “movimientos sociales en Cuba”.

Fue así, luego de tantos y sucesivos fracasos, que resolvimos orientar nuestras indagaciones alrededor de un concepto que ciertamente nos resulta muy poco simpático: Estado obrero. ¿Y sabes en cuántos documentos aparece inscrita la expresión “Estado obrero cubano”?: solamente en 30, la abrumadora mayoría de matriz trotskista y no todos precisamente elogiosos. Entre ellos, sólo uno era de procedencia oficial cubana -en www.lajiribilla.cu/2002/n57_junio/1413_57.html- y se trataba en realidad de una colaboración de John Hillson remitida desde la ciudad de Los Ángeles. Pensamos entonces que esas ausencias podían deberse a la fuerte identificación de la expresión precisamente con la tradición trotskista; razonamos que tu rescate del fundador del Ejército Rojo se enfrentaría con dificultades obvias e intentamos ver si afloraba algún tipo de reflexión más copiosa en torno a una expresión similar y optativa: Estado proletario. Pero héte aquí que ni siquiera así fuimos coronados por el éxito: la frase “Estado proletario en Cuba” contaba apenas con una presencia huérfana de toda vecindad. El artículo en cuestión pertenece a Luis Ramírez Caraballo y Antonio R. Barreiros Vázquez; se llama Lugar y papel de las FAR como componente especialmente significativo del Estado proletario en Cuba y puedes encontrarlo en la Revista Cubana de Ciencias Sociales (Año 4, Nº 12 de setiembre - diciembre de 1986). Quizás, Celia, compartas con nosotros nuestra desilusión y tú también abomines de que, cuando en Cuba se habla del Estado proletario, en realidad no se trata fundamentalmente del proletariado sino de las fuerzas armadas. ¿Tendrá esto algo que ver con la militarización de la sociedad cubana?


El "barranco" es la ausencia de libertad, igualdad y solidaridad

En fin: hemos usado una batería de indicadores que distan de ser perfectos y a los que sólo asignamos un carácter aproximativo; pero, aun así, tenemos la firme impresión de que los mismos permiten sostener una hipótesis bastante confiable. Esto es; las reflexiones sobre la construcción de una opción de izquierda en Cuba tienen frente suyo un campo casi virginal e intocado. Y te pedimos por favor -suponiendo de tu parte una réplica de estas consideraciones- que seas un poco imaginativa y no nos recomiendes realizar una búsqueda similar conteniendo las expresiones “salud en Cuba”, “educación en Cuba”, “deporte en Cuba”, etc.; porque lo que te estamos proponiendo no necesariamente se contradice con dichas cosas sino que las dota de un contenido distinto, las resignifica y las enriquece infinitamente. Como habrás visto, por lo tanto, hay un conjunto de nociones -que embrionariamente representan sus correspondientes realizaciones sociales revolucionarias- habitualmente pertenecientes a un imaginario de izquierda y que en Cuba se usan muy poco o muy mal. Y nosotros estamos absolutamente convencidos de tres cosas que están íntimamente vinculadas con nuestro tema, tal como éste ha sido precisado desde un principio: en primer lugar, que Fidel no ha demostrado tener sobre sus hombros la cabeza más adecuada para elaborar pensamiento y definir acciones al respecto -ha tenido medio siglo para hacerlo y ¡nada!-; en segundo término, que este campo de nociones y realizaciones se ubica no a su derecha sino a su izquierda; y, por último, que nada de esto representa a ese “barranco” tan temido y que a ti te preocupa tanto invocar. Sobre ello hemos de ponerte sólo tres ejemplos especialmente significativos y de factible concreción inmediata.

En primer lugar, una alternativa de izquierda en Cuba debería plantearse una urgente desmilitarización en el más amplio sentido del término. No se trataría solamente del redimensionamiento de las fuerzas armadas, del ahorro consiguiente y de la correspondiente transferencia de recursos hacia otros sectores de la economía infinitamente más necesitados. Se trataría también de que las fuerzas armadas perdieran sus privilegios históricos y de que los más diversos problemas de la sociedad cubana ya no sean vistos como si se tratara de acertijos en torno a la “defensa nacional”. Se trataría, sobre todo, de pensar el socialismo como lo que realmente debería ser -es decir, una nueva relación de convivencia entre seres libres, iguales y solidarios-; y de no mediatizar en los hechos esa reflexión, sobre-imprimiéndole siempre una articulación muy poco socialista entre los “comandantes” y sus subordinados. Estas cosas son inmediatamente posibles, Celia, y no hay ninguna razón que las contradiga. Seguramente tú nos dirás que la revolución no sobreviviría sin “sus” fuerzas armadas pero eso no es más que una falacia a la que el “Comandante en Jefe” y su séquito te han acostumbrado. Porque las fuerzas armadas cubanas se vertebran respondiendo a una hipótesis de conflicto -en teoría, una invasión de los Estados Unidos- que está mal planteado o que no se habrá de producir. En el primer caso, las fuerzas armadas cubanas no tendrían nada para hacer -y coincido contigo en que eso es una desgracia para la humanidad toda- frente a las acciones de bombardeo aéreo y desgaste que los Estados Unidos tienen como su actual patrón de actuación bélica en la fase inicial. Además, tal como ha quedado sobradamente demostrado en Irak, la resistencia de guerrillas es inconmensurablemente más efectiva que un ejército regular que sencillamente no puede estar a la altura de la tarea. Pero, en el segundo caso, hay elementos de sobra para suponer que dicho conflicto no tiene actualmente ni habrá de tener mañana ese formato: ni Cuba permite invocar las mismas “razones” que se dieron en Afganistán o en Irak -y tampoco las que despuntaron luego con Irán y Corea del Norte- ni constituye un desafío estratégico relevante ni ha merecido mayor dedicación militar real. Haz números, Celia, y lo verás: la financiación otorgada por los Estados Unidos al “trabajo sucio” en Cuba en los últimos cinco años es menor al costo que ha insumido una noche de bombardeo intenso sobre Bagdad; aunque la megalomanía del “Comandante en Jefe” haya de resentirse un poquitín con un cálculo de este tipo. Entonces, la desmilitarización es posible ahora y nada tiene que ver con el “barranco”.

En segundo término, una alternativa de izquierda en Cuba debería proponerse en lo inmediato emprender el camino de la autogestión. ¿Tú no crees que la construcción socialista debería identificarse fuertemente -como condición sine qua non, diríamos nosotros- con la gestión directa de los trabajadores sobre la marcha de la economía? Lamentablemente, en Cuba, durante todos estos largos años, la autogestión ha sido asimilada sin más a la experiencia yugoslava y se la ha asociado implícitamente con la inminencia o la amenaza de las situaciones de mercado y con el “caos” correspondiente. Así, todas las esperanzas fueron depositadas en el mito de la planificación centralizada como paradigma de la construcción socialista; una planificación centralizada que se ha confundido en los hechos con la sabiduría de los técnicos o con la omnipresencia de los militares cuando no con las inefables ocurrencias del “Comandante en Jefe” que siempre se antepusieron a las elaboraciones de los organismos colectivos. Pero, además, basta con analizar los resultados: ¿tú dirías, Celia, que el recorrido que va desde aquel impulso de implantar el comunismo en la Isla de la Juventud hasta la actual presencia de cientos de empresas transnacionales es un camino de construcción socialista? No, Celia, la planificación centralizada no sólo no ha producido socialismo sino que bien se la puede calificar como una sucesión de disparates; antes y después de aquella zafra fallida de los diez millones de toneladas de azúcar. La autogestión, mientras tanto, tiene abiertos todos los créditos y ése es el camino que han emprendido decenas de movimientos sociales en América Latina como estrategia de resistencia y como forma de resolver prácticamente -lo han logrado así sea a medias, incluso en contextos claramente neoliberales- sus necesidades inmediatas en materia de alimentación, salud, vivienda, etc. Una vez más: la autogestión también es posible ahora y nada tiene que ver con ese “barranco” que tú supones estaría a la izquierda de Fidel.

Por último, una alternativa de izquierda en Cuba debe retomar con fuerza y determinación el problema de las libertades más elementales. Basta con “desmilitarizar” las cabezas y dejar de sospechar que detrás de cada cubano común y corriente hay un potencial “agente del imperialismo” e inmediatamente el tema adquiere una luminosidad cegadora. Porque, dinos: ¿en qué se vería afectado un proyecto de construcción socialista por el hecho de que 12 millones de cubanos tuvieran -entre otras mil prerrogativas a imaginar- la posibilidad de expresarse, desplazarse u organizarse de las formas que mejores les parezcan? Reproducimos una de tus frases: “Todos los jóvenes que tienen cuestionamientos políticos actualmente, los que valen la pena de ser escuchados, serán siempre de izquierda, anarquistas o trotskistas etc. Pero TODOS son revolucionarios”. Pues bien, deja de jugar a las escondidas y sincérate contigo misma y con tus lectores: ¿sabes o no sabes que esos revolucionarios no pueden darse la organización política que querrían tener porque ese derecho el Partido Comunista se lo ha reservado para sí? ¿sabes o no sabes que a esos revolucionarios no les es dado tener una biblioteca abierta al público, montar un programa de radio, celebrar reuniones sin solicitar permiso, tener un periódico propio o defender libremente sus orientaciones en movimientos sindicales, juveniles, vecinales, de género, ambientales, etc.? Esas cosas requieren de un marco de libertad hoy inexistente y reclaman no la intervención del Estado sino una asunción autonómica; exigen ni más ni menos que la posibilidad socialmente garantizada de que todo colectivo -cualquier colectivo, sea cual sea la naturaleza que se defina, siempre y cuando no atente contra la libertad ajena- fije sus propias reglas. Tú gozas de una posición privilegiada, Celia, y no puede haberte pasado inadvertido que una cosa es la obsesión por la vigilancia, el control, la represión, etc. y otra cosa bien diferente es la libertad. ¿De qué lado crees tú que están el socialismo y la izquierda? Nos consta que a ti te preocupan los motivos por los cuales el bloque soviético se hizo trizas: entonces; ¿no crees que el fatal desprecio por la libertad de que se hizo gala debe tener al menos algo que ver con la debacle? Esa experiencia es un venero de enseñanzas y ellas dicen en forma incontrastable, en este comienzo del siglo XXI, que el socialismo ya no puede ser concebido como el resultado espontáneo de una vaporosa legalidad histórica ni como una sofisticada operación de ingeniería social ni como el genial designio de una voluntad mesiánica. El socialismo del siglo XXI sólo puede construirse a partir de la conciencia colectiva y ésta no puede florecer sino desde una libertad raigal. Y, otra vez, Celia, esto no tiene nada que ver con el “barranco”.

Por una opción de izquierda para todos los cubanos

Desmilitarización, autogestión, libertades básicas: tres elementos mínimos y tres caminos a recorrer para construir una alternativa de izquierda en Cuba y para comprometer en ella no a su actual élite dirigente sino al pueblo cubano todo. Estas propuestas no expresan el “programa máximo” de los anarquistas y quizás hasta quepa calificarlas de “reformistas” en el contexto cubano actual. Sin embargo, son una buena base para la articulación de una política realmente de izquierda en Cuba. Tú sabrás mejor que nosotros qué grado de participación y compromiso habrán de tener los comunistas cubanos -especialmente, los más jóvenes- con esta política y qué peso pueden tener en el Partido quienes suscriban orientaciones de este tipo. Sin embargo, no hay duda que la misma desborda su organicidad y da cabida, entre otras, a las corrientes que tú misma has reconocido como revolucionarias. De la misma manera, tampoco hay duda que esa política de izquierda se da de bruces con una constelación de intereses, privilegios y expectativas que están ubicados claramente a la derecha de la misma, adentro y afuera del Partido Comunista: una situación y un proceso que, si mal no recordamos, hasta hace unos años eran considerados como parte de la lucha de clases.

Sea como sea, Celia, hay que continuar afinando el análisis y templando la voluntad. Si hemos sido irónicos contigo en muchos pasajes de esta carta ello fue así porque entendemos que todavía no has ingresado de lleno en el problema ni estás a punto de notificarte públicamente de sus raíces reales. Tus intenciones parecen sinceras y quizás hasta compartibles, pero aún hablas a media lengua, te distraes en metáforas que no conducen a ninguna parte y no has tenido el coraje de poner sobre la mesa la trama de conflictos concretos que subyacen este proceso de construcción de una alternativa de izquierda en Cuba. Al pan, pan, y al vino, vino, Celia: ése es el comienzo real de cualquier alternativa que quiera plantarse firme ante las eventuales adversidades y partir no de las intrigas palaciegas sino de la conciencia colectiva del pueblo cubano. Tú has evitado escrupulosamente hablar de una lucha fraccional pero coincidirás con nosotros que precisamente eso es lo que todo el mundo lee detrás de tus palabras. Y sabes que esa lucha hay que librarla a cualquier precio porque lo que está en juego es nada menos que el futuro de nuestra entrañable gente cubana. Esa lucha, Celia, sólo puede librarse con ideas claras, con ideas precisas, con ideas-fuerza, y no con ditirambos rutinarios y al garete sobre la inmarcesible figura de Fidel; sólo puede librarse con gente organizada desde sus convicciones más profundas y no con vagos avisos a los navegantes o difusas insinuaciones sobre las idas y venidas de una élite. Tú tienes que pagar un peaje ideológico y soportas directamente las presiones del aparato: eso es comprensible y hace que tu posición no carezca de dificultades y asechanzas. Pero al menos puedes hablar, Celia; una posibilidad con la que no contamos todos los cubanos. Los cubanos de a pie tenemos sobre ti muchas desventajas y una sola pero enorme ventaja: nosotros ya sabemos que el Cid Campeador no volverá a montar sobre los lomos de Babieca y sabemos también que a la izquierda de Fidel no hay ningún barranco, ningún abismo, ningún precipicio. Lo que se abre no a la derecha de Fidel pero sí a su izquierda es, Celia, ni más ni menos que el ancho cauce de la libertad.

Movimiento Libertario Cubano
movimientolibertariocubano@yahoo.com.mx

martes, abril 05, 2005

DDHH en Cuba

Cuba
71 presos de conciencia
aguardan la libertad


Público Resumen Índice AI: AMR 25/002/2005
http://web.amnesty.org/library/Index/ESLAMR250022005
Amnistía Internacional desea manifestar su preocupación por 71 presos de conciencia de Cuba, cuyo encarcelamiento considera políticamente motivado y debido únicamente al ejercicio pacífico de sus libertades fundamentales. Amnistía Internacional pide nuevamente al gobierno de Cuba que disponga, de inmediato y sin condiciones, la puesta en libertad de los 71 presos de conciencia.

Este informe actualiza los casos de 71 presos de conciencia, que incluye los de 69 presos ya conocidos y los de otros dos, nuevos: Raúl Arenciba Fajardo y Virgilio Marantes Güelmes.

Durante el año 2004, Amnistía Internacional recibió varias denuncias de malos tratos a manos de guardias penitenciarios, y de inadecuado acceso a asistencia médica. Se han denunciado represalias contra los presos, por ejemplo, cuando éstos se han quejado de las condiciones de su encarcelamiento. Otras cuestiones que preocupan a la organización guardan relación con las condiciones de reclusión que no se ajustan a las normas internacionales, como los prolongados periodos de encarcelamiento en régimen de aislamiento en celdas de castigo en las que las condiciones constituyen pena o trato cruel, inhumano y degradante. También se ha recibido información sobre las restricciones que se imponen a las visitas y a las comunicaciones de los presos con el mundo exterior. Casi una tercera parte de los presos de conciencia han sido trasladados a prisiones ubicadas más cerca de sus lugares habituales de residencia, mientras que el resto continúan encarcelados a gran distancia de sus hogares.

Un total de 19 presos de conciencia fueron puestos en libertad a lo largo del 2004 y principios del 2005. Amnistía Internacional acoge con satisfacción estas excarcelaciones. Sin embargo, la organización ve con inquietud que la de 14 de ellos fue condicional –mediante "licencia extrapenal"– y podrían ser detenidos de nuevo.

Además de a poner en libertad a los presos de conciencia, Amnistía Internacional insta a las autoridades cubanas a cumplir plenamente los principios enunciados en normas internacionales tales como Conjunto de Principios de la ONU para la protección de todas las personas sometidas a cualquier forma de detención o prisión y las Reglas mínimas de la ONU para el tratamiento de los reclusos.

Este texto resume el informe titulado Cuba: 71 presos de conciencia aguardan la libertad (Índice AI: AMR 25/002/2005), publicado por Amnistía Internacional el 18 de marzo del 2005. Quienes deseen más información o emprender acciones al respecto deben leer el documento en su totalidad. En el sitio web http://www.amnesty.org encontrarán una amplia variedad de nuestros materiales sobre éste y otros asuntos. Los comunicados de prensa de la organización pueden recibirse por correo electrónico solicitándolo en la dirección: http://www.amnesty.org/email/email_updates.html

sábado, abril 02, 2005

¿CONTRA QUIENES IBAN DIRIGIDAS LAS MEDIDAS TOMADAS POR EL GOBIERNO CUBANO?
ÁNGEL LUIS PARRAS · A LUCHAR POR EL SOCIALISMO Nº 14 · JUN/03

El pasado mes de abril tres hombres que habían secuestrado un trasbordador
en la Habana con 40 pasajeros a bordo para dirigirse a EEUU, fueron
detenidos, juzgados y fusilados en el plazo de una semana. La medida fue
acompañada de duras condenas judiciales contra 78 disidentes cubanos,
acusados de conspiración al servicio de una potencia extranjera.

La ola represiva desató en todo el mundo una viva polémica. En Madrid, en
plena resaca de la guerra de Iraq, el PP y lo más granado de la gusanería
cubana y reaccionarios de pro como Savater, exigían “condenas” y convocaban
una manifestación de protesta. La lamentable participación de los dirigentes
del PSOE no les libró de los abucheos de los escasos asistentes a este acto
del PP, donde Cuba no pasaba de ser un pretexto.

Que vengan a dar lecciones de defensa de la vida los que nos metieron en la
guerra de Iraq o que vengan a “condenar a la pena de muerte” los amigos de
Bush, en cuyo país se ejecutaron más de 700 personas en las últimas tres
décadas, no puede mover más que a la indignación. Es la retórica barata de
quienes perdieron toda credibilidad.

Sin embargo los acontecimientos desencadenaron una polémica en
las filas de la izquierda que ha involucrado a diversas organizaciones e
intelectuales y en la que Saramago y Galeano han sido denunciados hasta la
injuria. Es el interés que los militantes revolucionarios tenemos por Cuba,
por la defensa de su revolución, por la lucha antiimperialista, lo que
convierte en obligado intervenir en esa polémica.

“Era cuestión de vida o muerte”

En entrevista al diario argentino Página 12, Fidel Castro señaló que la
decisión de los fusilamientos fue “cuestión de vida o muerte”. Rememora los
tres días de abril de 1961 donde se derrotó la invasión mercenaria que, con
apoyo de EEUU, desembarcó en Playa Girón y la “crisis de los mísiles” de
octubre de 1962, y señala: “si cuento esto es para expresar que ni Girón, ni
la crisis de Octubre, ni otros momentos en la historia de la Revolución
cubana fueron los únicos en que nuestro país se vio ante riesgos graves y
cuestiones de vida o muerte”.

Al hilo de ese razonamiento, los defensores de la medida señalan que era
necesario “dar ejemplo” y “cortar radicalmente” la intromisión imperialista
y denuncian con palabras gruesas a los críticos porque no entienden que “la
revolución para defenderse tiene a veces que tomar medidas dolorosas” y
porque hacen el juego al imperialismo.

A nadie se nos escapa que la doctrina norteamericana de “guerra preventiva”
no exime a ningún país del mundo de acabar siendo invadido y menos aún a
Cuba. Los hechos, sin embargo, no indican que la política actual sea una
intervención inminente pero, sea cual sea la opinión al respecto, conviene
enfatizar dos cosas. La primera, que la defensa incondicional de Cuba frente
a cualquier intervención imperialista es un deber de todos nosotros y que si
ese momento llega estaremos entre los voluntarios en el mundo para ir a
defender Cuba si es necesario.

La segunda, que esa consideración general no exime de responder si los
fusilamientos y la oleada represiva son medidas para defender Cuba y las
conquistas de la revolución y enfrentar al imperialismo.

¿Medidas contra la intromisión del imperialismo en Cuba?

Los defensores de las medidas adoptadas por el régimen cubano destacan que
en Cuba se viene alimentando una oposición que son “funcionarios a sueldo
del Gobierno de EEUU” y se ha denunciado desde diversas instancias, con
datos precisos, que James Cason, el jefe de la Sección de Intereses de EEUU
en la Habana es quien los paga. Este personaje “entre el 2 de Septiembre de
2002 y marzo de 2003…mantuvo decenas de reuniones tanto en su casa como en
su oficina para darles instrucciones y directrices mientras pronunciaba
arengas publicas contra el Gobierno cubano” (James Petras). Los datos de
Petras son corroborados, entre otros muchos, por Pedro Ross Leal, Secretario
General de la Central de Trabajadores de Cuba.

Lo que sorprende entonces, ante tanta evidencia, es por qué no se expulsa de
Cuba a James Cason. ¿Por qué las medidas de vida o muerte son fusilar a tres
secuestradores de un ferry en el que no hubo victimas y condenar a durísimas
penas a los opositores mientras Cason campa a sus anchas por Cuba?

La lapidaria sentencia de José Saramago, “Hasta aquí he llegado”, es tan
breve como desafortunada, ante todo por las interrogantes que abre sobre sus
conclusiones políticas. Pero en honor a la verdad quienes no ha escatimado
tinta en crucificar a Saramago no han respondido a su afirmación de que “no
se entiende que si hubo conspiración no haya sido expulsado ya el encargado
de la Sección de intereses”

¿Que pasa con las conquistas de la revolución cubana?

Cuba era uno de los países más pobres de América Latina y, sin embargo, la
revolución cubana demostró que los problemas que no pudieron ser
solucionados por los países de la región, ni siquiera por las grandes
potencias, como es el desempleo, comenzaron a ser solucionados. En Cuba, la
revolución, acabó con el paro, conquistó la atención médica para toda la
población (hay un médico por 170 habitantes) y se hicieron avances
impresionantes en la investigación médica y farmacologica. Lo mismo ocurrió
en otros terrenos como la vivienda y la educación, donde hay un maestro/a
cada 50 habitantes y el analfabetismo está prácticamente erradicado.

La revolución cubana no se conformó con derrotar la dictadura de Batista y
avanzó mucho más: rompió con el imperialismo, rompió con el capitalismo, los
expropió y de esa forma puso la economía al servicio del país. Se hizo una
economía estatal y planificada, que explica los enormes logros de la
revolución cubana.

Sin embargo, y ahí comienza el debate en la izquierda, nosotros vemos que ha
habido un cambio muy grande en Cuba. Las conquistas tremendas que hemos
mencionado hoy en día se están perdiendo; muchas ya se han perdido y otras
están en vías de hacerlo. Por ejemplo, ya no se puede hablar de pleno
empleo. Datos del año 1994 indicaban que había 160.000 desempleados y que
400.000 trabajadores debían ser recolocados. En la actualidad, algunas
fuentes cifran el desempleo en un 10% de la población laboral, más un 10% de
subempleo. Hay un deterioro creciente de la salud y la educación, dos áreas
que eran orgullo de todos los que hemos defendido y defendemos la revolución
cubana.

La libreta de racionamiento destinada a cubrir las necesidades básicas no
alcanza para 15 días y, pese a que servicios como la luz, el agua y los
alquileres siguen siendo baratos, las familias no pueden subsistir si no se
mueven al margen de la Ley. Según el propio Centro de Investigaciones
Psicológicas y Sociológicas (CIPS) de la Habana, “mas del 90% de las
familias cubanas recurren a algún tipo de actividad ilícita para poder
llegar a final de mes”.

Hay hoy situaciones dramáticas en Cuba. Entristece especialmente el regreso,
en notables dimensiones, de la prostitución. Magnates americanos y sobre
todo las clases medias europeas practican en Cuba el turismo sexual, algo
que también se desarrolla fuertemente en otros países como Brasil. La
revolución cubana puso fin a aquella Cuba convertida en gran casino y
burdel de los EEUU. Y sin encarcelar prostitutas, los miles de mujeres que
se dedicaban no necesitaron hacerlo más para vivir dignamente.

Las justificaciones del gobierno cubano y la restauración capitalista

El gobierno cubano y sus defensores incondicionales dan dos grandes razones
para lo que está sucediendo en Cuba. En primer lugar el bloqueo de los
EE.UU., incluyendo las nuevas leyes que lo refuerzan (la Ley Torricelli y
Helms Burton). Y en segundo lugar los trágicos efectos de la disolución de
la URSS en la economía de la isla. Ambos argumentos tienen una parte
innegable de verdad pero, a nuestro juicio, no dan cuenta de lo que ocurre
en Cuba.

En primer lugar, porque el bloqueo existe desde hace 44 años y fue durante y
a pesar del bloqueo que Cuba fue capaz de lograr sus conquistas. La
disolución de la ex URSS sin duda afectó de lleno a la economía cubana, al
punto que la producción general del país, el PIB, cayó hasta un 35% entre
1989 y 1993. Parece lógico pues que el conjunto de la población se viera
afectada por el golpe y se perdieran conquistas importantes. Pero en los
últimos años ha habido un crecimiento sostenido de la economía cubana. En el
año 1995 la economía volvió a crecer un 2,5%; en 1997 cerca del 8% y en 1999
llegó 6,2%. En un país capitalista el crecimiento de la producción va
asociado sobre todo al enriquecimiento de los capitalistas, sin embargo en
un Estado socialista el crecimiento debería dar paso a un proceso de
recuperación de las conquistas. No obstante, no es esto lo que está
sucediendo.

El gobierno cubano aprobó, en el año 1995, la Ley de Inversiones
Extranjeras. En el taller sobre Cuba celebrado en Porto Alegre (2001), con
participación de la delegación cubana, Martín Hernández, dirigente de la
LITci, explicaba:

“El artículo 3 de esa ley establece: “Las inversiones extranjeras, dentro
del territorio nacional gozan de plena protección y seguridad y no pueden
ser expropiadas, salvo que esa acción se ejecute por motivos de utilidad
pública o interés social”. Si fuese necesario expropiarlas, la ley establece
que se le pagará “una indemnización en moneda libremente convertible por su
valor comercial establecido de mutuo acuerdo” Y ahora vean un tercer
problema, que me parece más grave. En el artículo 8 se establece que: “el
Estado garantiza al inversionista extranjero la libre transferencia al
exterior, en moneda libremente convertible, sin pago de impuestos o ninguna
otra tasa... de las utilidades netas o dividendos que obtengan por la
explotación de la inversión” Es decir esta ley garantiza que todas las
ganancias que obtengan las empresas extranjeras puedan ser enviadas al
exterior sin impuestos y sin obligación de reinvertir en el país. Y el
artículo 29 establece que los inversionistas extranjeros “... tienen
derecho, de acuerdo con las disposiciones establecidas a tales efectos, a
exportar su producción directamente y a importar, también directamente, lo
necesario para sus fines”. Pero antiguamente existía, por parte del Estado
cubano, el monopolio del comercio exterior. Era el Estado quien exportaba e
importaba y por esa vía se hacía con el control de las divisas. Por esta
nueva ley eso se acabó” (Marxismo Vivo, abril 2001)

Esta repatriación de las ganancias es que explica en buena medida que el
“crecimiento económico” no redunde en la economía popular.

La disolución de la ex-URSS data del año 1991 y en Cuba la primera ley de
inversiones extranjeras, es de 1982. La ley citada es del año 1995 y se
trata de una ley que, como enfatizan sus autores, es un perfeccionamiento
del decreto del 1982, que abrió a la inversión extranjera un sector
estratégico como el turismo, ampliado a otras áreas a partir de 1992.

Las conquistas de la revolución cubana se asentaron en que los medios de
producción: las fábricas, la tierra... eran propiedad del Estado cubano.
Existía además un instrumento de planificación que era la Junta Central de
Planificación, responsable de planificar qué y cómo se producía y cómo se
distribuía. A estos dos elementos se añadió un tercero, asimismo vital: el
monopolio del comercio exterior.

Pues bien, los datos y los informes del propio Gobierno cubano dicen que ya
no existe la economía planificada ni el monopolio del comercio exterior y
señalan igualmente que la economía estatizada cada vez es menos. La
discusión entonces es hasta dónde ha llegado la restauración del
capitalismo.

No sólo existe el imperialismo yanki

El gobierno cubano señala el hecho irrefutable de que el imperialismo
norteamericano continúa atacando a Cuba y manteniendo el criminal bloqueo a
la isla. Pero también existe el resto de potencias imperialistas, que no son
mencionadas. El propio gobierno cubano, por boca de su Ministro de Inversión
Extranjera y Colaboración Económica, Ibrahim Ferradaz, informaba en Granma:
“hoy funcionan en el país algo más de 340 asociaciones económicas con
capital extranjero -la tercera parte de ellas constituidas después de la
aprobación de la Ley Helms-Burton-, y tenemos en diferentes etapas de
análisis unos 120 proyectos” . Según el ministro, los capitales provienen de
más de 40 países, destacándose las creadas con empresarios de Canadá, España
e Italia y, en un segundo escalón, con el Reino Unido, Francia, Holanda y
México. En cuanto a las áreas donde operan, explicó que “existen en 34 ramas
de la economía aunque con mayor presencia en prospección y extracción de
petróleo, minería en general, particularmente níquel, telecomunicaciones y
turismo. Después hay en una gran diversidad: en las industrias alimenticia
ligera, sideromecánica, electrónica, de materiales de construcción... y más
recientemente en los sectores inmobiliario y energético” (Granma digital)

Y para los que concentran todos los males por el bloqueo, el ministro
aclara: “sin minimizar los efectos de la Ley Helms-Burton, su
objetivo -detener el proceso de la inversión extranjera en Cuba- no se ha
logrado. Prueba de ello son (...) los 33 acuerdos de promoción y protección
a la inversión extranjera firmados con 34 países, más de la mitad después de
promulgada la citada legislación norteamericana, y otros 10 en fase de
negociación.” Entre los acuerdos del Gobierno cubano con los inversores
imperialistas están incluidas las multinacionales israelíes Caribbean
investiment Corporation y la Aric Sharon.

No se debe reducir la existencia del imperialismo a EEUU, por mucho que sea
la potencia hegemónica, y omitir al resto de imperialismos, en especial el
europeo. Esta omisión es particularmente lamentable en el caso de la
izquierda en el estado español.

De la mano destacada de la burguesía española (inclúyase la vasca y la
catalana), que es una potencia mundial en la llamada industria blanca, el
turismo, el imperialismo español viene avanzando en la recolonización de
Cuba. En la actualidad operan en Cuba 8 grandes cadenas españolas (Sol
Meliá, Barceló, NH Hoteles…) que administran ya el 30% de la capacidad
hotelera destinada al turismo internacional. La empresa del celebre Abel
Matutes, Sol Meliá, representa el 21,6% de la planta hotelera cubana. Esta
previsto el aumento de las inversiones directas en los próximos años con la
construcción de 8 nuevos grandes hoteles. Ellos no son más que el grupo
puntero de más de 200 empresas españolas presentes en la isla.

Desde 1996 España viene ocupando un papel relevante en promover las
relaciones de Cuba con la Unión Europea, haciendo de valedor para la
incorporación de Cuba al grupo ACP (África, Caribe y Pacifico) “un pacto
político, comercial y asistencial” que vincula a la UE con 78 países de esas
zonas. Hoy la UE, además de ser el mayor “donante de ayuda al desarrollo” en
Cuba, es su principal socio en comercio e inversión extranjera directa. En
los últimos diez años las exportaciones comunitarias a Cuba se han
multiplicado por diez (1430 millones de euros en 2001) y más del 44% de las
mismas provienen de España. Mas allá del turismo, las inversiones se han ido
concentrando en telecomunicaciones, explotación petrolera, níquel y
tabaco..

A no ser que se consideren las inversiones del capitalismo español y europeo
“donaciones humanitarias” no se puede decir que “el imperialismo bloquea
Cuba”.

Cuando se habla del imperialismo yanqui también se omite su creciente
división interna sobre el bloqueo. Es conocida la existencia de un
importante lobby anti bloqueo, cuya influencia crece. Fuentes empresariales
de EE.UU. consideran que el flujo comercial posible entre ambos países, de
acabar el bloqueo, oscilaría, para comenzar, entre los 2.000 y los 3.000
millones de dólares/año. De ahí que “la presión de las empresas
estadounidenses para poder hacer negocios con la isla empieza a hacer mella
entre los miembros del Gobierno” (Cinco Días).

Mantener el bloqueo es hoy esencialmente un problema de disputa interna. La
vieja burguesía cubana se desarrolló como parte de la propia burguesía
yanqui y son parte de las multinacionales norteamericanas como muestran,
entre otros, los extensos negocios del grupo Mas Canosa. La Ley Helms Burton
busca la restitución de la propiedad a sus antiguos dueños, pero otro
sector, mucho mayor, de las multinacionales yanquis ven que sus competidores
europeos o canadiense les comen el terreno mientras ellos siguen maniatados
por una Ley al servicio de los intereses de un sector del imperialismo
yanqui.

Crisis, desigualdad social y protesta

A comienzos del 90 el Gobierno cubano declaró el “período especial en
tiempos de paz”. La crisis económica hizo mella social y el descontento
comenzó a cundir. En julio de 1994 cuarenta y una personas murieron ahogadas
cuando el Gobierno hundió el remolcador que habían secuestrado para cruzar
el Estrecho de la Florida. Un mes después, en medio de la llamada crisis de
los balseros, miles de cubanos de la Habana se reunieron en el Malecón en
claro desafío a las autoridades. El Gobierno cubano movilizó a las Brigadas
de Respuesta Rápida y a la policía (sin uniforme) y reprimió la protesta.
Las cifras oficiales dieron 35 heridos y 700 detenidos.

Tras las detenciones y expulsiones en el interior del Partido, la juventud y
la policía se restituyó la “normalidad”.

La restauración capitalista en Cuba se manifiesta en que las propias crisis
reproducen síntomas de las crisis en los países capitalistas dependientes:
la creciente desigualdad social. Los hoteles de lujo son para los
extranjeros y están vetados a los cubanos; las tiendas que disponen de todo,
los shopping, son coto para turistas y adinerados, pero prohibitivos para el
cubano común; los que trabajan o medran alrededor del capital foráneo
disponen de dólares pero los cubanos que cobran en pesos no llegan a fin de
mes con la cada vez más exigüe libreta de racionamiento.

La esencia del funcionamiento económico en las familias es la lucha por la
subsistencia. Los realquileres de habitaciones, el mercado negro, el truque
con las piezas o material “faltante” de los almacenes estatales, se
convierte en la forma de subsistir, mientras otros se van haciendo ricos al
calor del capital extranjero. “Soy fidelista pero no como mierda” decía en
forma elocuente un obrero cubano en un reportaje publicado recientemente.
Emigrar hacia la metrópoli imperialista y enviar dólares a las familias,
como hacen millones de inmigrantes en todo el mundo, se convierte en la
salida para cada vez más familias cubanas.

Volviendo pues a la pregunta que inicia este articulo ¿Contra quién eran las
medidas del Gobierno cubano?. Desde nuestro punto de vista, las ejecuciones
y detenciones son un castigo ejemplar y un aviso a navegantes frente al
descontento social que provoca la crisis y la creciente desigualdad social
que se deriva de la restauración capitalista. Se trataba de un mensaje
inequívoco al pueblo cubano para evitar los acontecimientos del 94.

Por eso nada más lejos de la realidad que justificar los fusilamientos y la
oleada represiva en la lucha antiimperialista o en la defensa de la
revolución y sus conquistas. Las medidas del régimen cubano merecen el
repudio porque son medidas para intimidar al pueblo, mientras siguen
entrando inversiones y recolonizando el país.

Sobre la democracia en Cuba

No han faltado estos días quienes como Heinz Dieterich Steffan o Marta
Harnecker hagan loas al Partido único e intenten incluso pintar lo
progresivo de esta “particularidad cubana”. Excede el propósito de este
articulo profundizar en un tema así pero es obligado recordar la historia
reciente del Este europeo para que los defensores de la teoría stalinista
del Partido Único tomen buena nota de los resultados.

Hay quienes cuando se habla de libertades democráticas en Cuba responden
denunciando la falsedad de la democracia burguesa, lo que compartimos
plenamente. Pero cuando hablamos de democracia no estamos hablando de los
circos de la democracia parlamentaria sino de la democracia en el interior
de los que defienden la revolución, del pueblo que lucha contra la burguesía
y el imperialismo.

Cuando no se pueden cuestionar las medidas adoptadas por una dirección ni a
la dirección misma, sin acabar en la cárcel y tildado de “gusano”, no se
está atentando simplemente contra el derecho a la critica sino que se está
llevando al país a la derrota. Lo que está ocurriendo en Cuba se tendría que
estar discutiendo no sólo en la izquierda europea o mundial sino sobre todo
en Cuba mismo. ¿Las medidas del Gobierno cubano fortalecen el socialismo o
la restauración capitalista? ¿son posibles otras medidas? ¿está aumentando
la desigualdad social en Cuba o es una falacia?. Nosotros seguimos haciendo
la misma pregunta que hicimos a la delegación oficial cubana en Porto
Alegre: “¿es posible en Cuba hacer una discusión de este tipo en cualquier
lugar del país? No estamos hablando de los “gusanos”; estamos hablando de
los que defendemos la revolución socialista, acertada o equivocadamente”. Y
la respuesta es que sólo hay espacio para las “adhesiones inquebrantables”.

Manifiesto

Manifiesto
Con el Pueblo de Cuba y contra la dictadura de Castro.
Cuando una larga y sangrienta dictadura como la que preside en Cuba Fidel Castro, es recientemente capaz de encarcelar por largos años avarias docenas de opositores y fusilar a tres jóvenes Negros por delitos inciertos y con pruebas falaces, es imposible para cualquierser humano mantener un silencio cómplice. Ni podemos ni creemos que abandonar la protesta y el reclamo ante hechos de tal naturaleza sea una actitud honesta, por mucha simpatía que se le pueda tener al fascismo castrista, todo lo contrario, condenar y denunciar este abuso de poder es una necesidad imperativa. El terrorismo de Estado,capaz de cualquier crimen, ha probado con estas condenas aberrantes su odio y cobardía contra su propio pueblo.
El nacional socialismo castrista demuestra hasta que punto ha llegado su grado de abyeción y maldad. Prerequisito indispensable para sostener la dictadura es abusar del poder y la necesidad de encarcelar y asesinar a sus oponentes.Integro y necesario es reprobar esta conducta totalitaria. Elsilencio es otra traición al pueblo cubano. Ante este triste caso,estamos en el deber ineludible de demandar la libertad de tod@s l@spres@s polític@s y de exigir que todas las leyes represivas que sostienen al régimen, incluyendo la pena de muerte, sean abolidas para siempre del sistema judicial cubano.
El Movimiento Libertario Cubano, con más de cuarenta años de luchaconstante y contestataria contra el fascismo castrista, hace constar su más enérgico repudio contra el Estado cubano y reclama de suscompañer@s anarquistas a nivel mundial, la solidaridad requerida con la libertad de nuestro pueblo y que finalmente rompan el mutismo cómplice, aquell@s que todavía lo mantienen con la dictaduracastrista. El poder no lo sostiene un solo hombre. Sicarios represivos, eunucos intelectuales y colaboradores silenciosos fuera y dentro de Cuba, son los cómplices culpables de mantener de rodillas aun pueblo por más de cuarenta y tres años. Ya es hora que como anarquistas reclamemos y proclamemos la libertad y la justicia. Esperamos que tod@s l@s compañer@s de todos los países, que aún no lo han hecho, se unan a esta protesta colectiva contra el despotismo castrista y ocupen su lugar entre l@s seres human@s libres del mundo.
Abril 2003

viernes, abril 01, 2005

Cuba. esa amada dictadura

"Ninguno de los males que pretende remediar el totalitarismo es peor que el propio totalitarismo" Albert Camus
Por Ignacio de Llorens
Al pueblo cubano se le viene negando lasolidaridad internacional de las mentesprogresistas del mundo; a estos les pareceaceptable el sojuzgamiento permanente en quevive el pueblo cubano, pues la culpa de ello no esde Fidel, sino de los gobiernos USA.Es descorazonador que después de más de tres mil años de tener datada la lucha contralas tiranías todavía pueda concederse crédito a los regímenes dictatoriales. Quienesconsideraron que el "comunismo" era una opción preferible al liberalismo capitalista yuna aportación positiva a la convivencia, han tenido muchas ocasiones para rectificartras más de ochenta años de tiranías de izquierda, pero sólo han condenado o dejadode reivindicar las dictaduras comunistas ya desaparecidas
Mientras han existido, han recibido el beneplácito del progresismo comunista inter-nacional o cuando menos seles ha otorgado el beneficio del silencio crítico. Y ahora la tiranía cubana se ha convertido en la joya de la corona izquierdista. Al mismo tiempo que se criticaba al totalitarismo de derechas, se luchaba por instaurar regímenes totalitarios de izquierda. El modelo económico y la construcción propagandística de los discursos de ambos sistemasdivergían, pero la esencia tiránica de ambos lesaunaba haciéndoles coincidir en un mismoproyecto de dominación total de la sociedadpor parte de un aparato de Estado de corteabsolutista que superaba con creces el sojuz-gamiento del pueblo, de los ciudadanos, propio de las monarquías del despotismo ilustradode corte Ancien Regim. Una tecnología siniestra de represión les hermana. Trotsky creó los campos de concentración en 1918, y los bautizó como tales, siguiendo la estela y los precedentes que ya había establecido en Cuba el general mallorquín Valeriano Weyler durante la dominación hispánica. A los campos trotskistas fueron a parar todos los disidentes del nuevo poder, de forma que cuando muere Lenin en 1924 se cuentan por decenas de miles los ciudadanos rusos que pueblan tan siniestra institución. Bujarín, antes de ser fusilado por Stalin, ya hizo una demostración cínica del nuevo poder totalitario: "No es verdad que en Rusia haya sólo un partido. Lo que sucede es que hay un partido en el poder y los demás están en la cárcel". La mayor parte dela población penal eran religiosos, socialistasrevolucionarios, mencheviques y anarquistas, yluego ya el común de los ciudadanos. Por elcamino ya se habían quedado centenares demiles fusilados. Stalin llevará al delirio la represión y el aniquilamiento, y los comunistas internacionales empezarán a titubear en su apoyoincondicional con ocasión de los juicios de losaños treinta a la propia cúpula del Partido.Mientras tanto todo parecía bien. Los trotskistas no criticaron los campos mientras su líderestaba al frente del aparato represor que élmismo había creado, y los buenos comunistasoccidentales se agarraron a la desestalinizacióncuando Krushev condenó a Stalin desde elKremlin. Condenando a Stalin se salvaba aLenin y, por lo tanto, se podía seguir siendoleninista e ir por el planeta leninizando pueblos. De modo que cuando llegó Hitler al poder,en la Unión Soviética ya habían pasado por loscampos varios millones de "contrarrevolucionarios", gusanos en la versión cubana. Una triste sorpresa fue la que se llevó David Rousset, superviviente de los campos nazis,cuando propuso crear una organización derepulsa de los campos de concentración,dependiesen del gobierno que fuese, y deapoyo a quienes estaban en ellos. Compañerossuyos de calvario en los desaparecidos camposnazis se negaron a participar en su iniciati-va, eran "comunistas" y por ello habían sido detenidos y torturados por los nazis, pero noestaban dispuestos a condenar a quienes sufrían una suerte parecida en el Gulag.Quedaba claro que los campos, la tortura, la aniquilación era condenable cuando lo hacían los fascistas, pero si lo hacían los comunistas era aceptable. La doble moral, el cinismo político, la burla de los valores morales y de su generalización al conjunto de los seres humanos más allá de las razas o culturas, y la defensa de la política de represión siniestra cuando el represor era comunista, era lo que quedaba entronizado como estrategia de lucha. El fin supremo de la liberación de los pueblos era la justificación de cualquier formulación comunista. Ciertamente es verdad que no hay pueblo más liberado de los males de este mundo que el pueblo muerto. Peor para el pueblo si no lo entiende. Finalmente el pueblo no es el sujeto y autor de su vida, no es protagonista de sus acciones, sino vasallo de sus liberadores que saben lo quele conviene. Si el pueblo no coincide con sus élites revolucionarias y, especialmente, con el caudillo de turno, peor para el pueblo, pues objetivamente se convierte en contrarrevolucionario, pierde su condición humana y es merecedor de ser aniquilado. Pol Pot, estudiante egregio de marxismo en la Sorbonne, lo aplicó sin titubeos y con diligencia extrema. Fidel sigue en ello, y todavía hoy, con cuarenta y cinco años de dictadura y más de 80.000 víctimas de su represión, nos condena a tener que discutir sobre sus medidas y sus acciones. Se trata del mismo Fidel que a los pocos meses de su victoria había afirmado que "el comunismo mata al hombre destruyendo su libertad", para añadir que "cuando se persigue a un solo hombre por sus ideas políticas, nadie puede sentirse seguro". Poco después llegaron los soviéticos y le ofrecieron el petróleo y todo cuanto necesitase para mantenerse en el poder, y vio la ocasión de crear la versión de izquierdas de la endémica tradición latinoamericana de caudillismo criminal. Inició las purgas de los comandantes revolucionarios no comunistas, creó los campos de "reeducación" para todos los ciudadanos que no estuvieran de acuerdo con las medidasgubernamentales, confiscó la capacidad dedecisión de cualquier otro que no fuese él, einstauró la pena de muerte, con el benepláci-to de Ernesto Guevara que, para ir abriendoboca, firmó nada más llegar al poder y de unplumazo un decreto por el cual se ejecutaba acincuenta presos, gusanos, por supuesto. Se opuso al imperialismo norteamericano entregándose al imperio totalitario soviético, y mandó tropas cubanas a los continentes africano y asiático siguiendo las órdenes de la metrópoli soviética.La hermandad de Castro con el fascismo, propia de su raíz común totalitaria, fue quedando clara cuando decretó una semana de luto nacional por la muerte de Franco, y otra por la muerte de Perón, y ha seguido en ello oponiéndose al encierro enLondres de Pinochet. Una defensa gremialdel oficio de dictador, no fuese a suceder que en uno de sus viajes... Paco Frutos, líder del PC español, dijo hace poco que él no tendría ningún problema en Cuba; él no, claro, el problema lo tiene el pueblo cubano, que ha pasado de los campos de Weyler a los de Castro. Finalmente el camarada Frutos puede ir a Cuba y salir, lo cual no pueden hacer los ciudadanos cubanos, condenados a residir bajo el yugo castrista, pues la nación toda se ha convertido en un campode concentración, un lugar donde por defini-ción no se puede salir y donde se vive en elacatamiento constante de las órdenes de unosdirigentes autoinvestidos como tales por obra y "gracia" de la ideología marxista, que por definición es la única capaz de liberar a lospueblos... sin el consentimiento de éstos,claro. El pueblo cubano tiene que seguirsufriendo la humillación permanente de la dictadura, la tortura y la muerte, la imposibi-lidad para decidir por sí mismo, para defenderseo quejarse, para leer o escribir lo que quiera, para participar en cualquier iniciativa propiano reglada ni pautada por el poder... Al pueblo cubano se le viene negando la solidaridad internacional de las mentes progresistas del mundo, pues como lo constató Rousset, a estos les parece aceptable el sojuzgamiento permanente en que vive el pueblo cubano, pues la culpa de ello no es de Fidel, sino de los gobiernos USA.¡Ya le gustaría a Fidel no tener que torturar ni ejecutar a nadie!Pero si lo hace es por culpa del bloqueo yanki.El leninismo ha hecho una aportación funda-mental a la historia penal: el que es torturado, ejecutado o encarcelado por un gobierno"comunista" no es víctima, no merece apoyo nidefensa, es siempre culpable, y en última ins-tancia es objetivamente colaborador del impe-rialismo yanqui. Como la víctima de laInquisición, tal vez no sepa que el diablo obraa través de él y que sólo le cabe corroborar loque el torturador le va indicando y aceptar sucrimen y su castigo como forma de expiación.¿Qué esperanza le cabe al pueblo cubano? Puesesperar que los progresistas occidentales con-sigan instaurar una dictadura del proletariadoen Estados Unidos. Mientras, a tomar mojitosy a bailar, que son todos muy felices... pordecreto, y al que se empeñe en negarlo, puesse arriesga a que se le saque la confesión defelicidad bajo tortura.
Ignacio de Llorens (Barcelona 1957) hasido director de la revista Polémica y autordel libro El último verano soviético.Actualmente es miembro del AteneuLlibertari Estel Negre de Mallorca y colabora-dor de la revista Archipiélago. (cnt n°309 febrero 2005)

miércoles, marzo 30, 2005

¿Quienes somos?

¿Quiénes Somos?El Movimiento Libertario Cubano, intenta articular e incrementar el activismo revolucionario antiautoritario en Cuba, de manera particular y en el continente americano en general, con el objetivo de construir un movimiento anarquista más efectivo que participe activamente en las luchas del movimiento real de l@s oprimid@s por el control de sus vidas y en la resistencia contracultural internacional. No somos una organización anarquista más, mucho menos, un círculo cerrado de “elegidos” que pretenda acaparar o adjudicarse la representación del anarquismo cubano. Por el contrario, somos una red de colectivos e individu@s con secciones en diferentes ciudades del mundo, que intenta una coordinación más efectiva entre las distintas corrientes que hoy conforman el anarquismo cubano desde el anarco-sindicalismo, el anarquismo revolucionario, el anarco-comunismo, el cooperativismo, el comunalismo, el primitivismo, el eco-anarquismo hasta el insurreccionalismo libertario.Si eres anarquista, antiautoritari@, antipatriarcal, anticlerical, rebelde, soñad@r e idealista, tú también puedes ser parte de esta red y participar activamente, de manera individual o colectiva, para el desarrollo de un movimiento anarquista real.

chevere asere

coñooooooo que barato!!!!!!!!!!!!!!!

inicio

Salud amigos, compañeros y demás...

Ante todo. vuelvo a disculparme por la ausencia; fui a pasar unos días con el "puro", a discutir largamente con el más inmediato de mis mentores: en fin que la pasamos bebiendo cerveza y hablando mierda.

Ahora sí:
primero, debemos resolver una cuestión temporal: el problema es qué pasará mañana, sí; pero la pregunta es, qué podemos hacer hoy para influir en el mañana. Entre otros escenarios hay uno posible: que Fidel viva otros diez años, por ejemplo. La ausencia de organizaciones de izquierda en la Cuba "socialista" es el principal atentado político cometido por el Estado cubano contra el socialismo, pues cuando tal Estado se desmantele tras la muerte del viejo comandante, los trabajadores cubanos quedarán en gran medida huérfanos ante la implacable entrada del capitalismo y la democracia (ustedes pongan las comillas donde quieran). Si los Díaz-Balart regresan a Cuba, ¿quién va a defender las conquistas sociales emanadas de la revolución (y posteriormente pervertidas por ella misma)?

En este sentido, me parece importante hacer hincapié en este punto. Es necesario arrebatarle a Fidel el apoyo de las izquierdas y seudoizquierdas del mundo. Es necesario impulsar la conciencia de que nada es peor para el futuro de Cuba que la ausencia de una disidencia socialista. Para ello, coincido con Omar, es prioritario abrir esta discusión:

¿conocen ustedes el fenómeno de los blogs? Bien, son diarios personales que se alojan en internet y con ellos, de ser diarios privados, pasan a ser públicos. Varias compañías ofrecen gratuitamente este servicio (acompañado de publicidad, claro) y se trata de un programa que permite al creador del blog "subir" mensajes que se van acomodando según el orden de entrada. El público no sólo puede leer todos los mensajes, sino también opinar sobre ellos. Eso es una buena idea, pero en lugar de hacer un diario "personal", podemos hacer uno colectivo; y si todos tenemos la contraseña del sitio, en lugar de escribir este mail para enviarlo a una red privada (anarquiaencuba), el texto aparece en un sitio de internet. Nuestra discusión comenzaría a discurrir en un plano público, y obviamente anunciaríamos tal espacio en todas las publicaciones cubanas en internet, invitando a la gente a participar, a discutir...
Este podría ser un punto de inicio, entre otras cosas porque no requeriríamos de un administrador del sitio, pues todos trabajaríamos en ello.

Ahora, yo sí puedo montar y administrar un sitio web con todas las de la ley (y en contra de ella también) pero como ya he repetido hasta el cansancio, de momento no tengo ni dónde caerme muerto, electrónicamente hablando. Espero poder montar nuevamente mi estudio dentro de unos meses (estoy trabajando para otros, mientras ahorro lo suficiente) y eso nos permitiría hacer algo más grande. Por cierto, no es caro; contratar suficiente espacio en web para nuestra discusión (y para hacer una biblioteca con todos los textos relacionados con nuestra discusión; incluso, quizás, tener espacio extra para otras organizaciones afines que lo necesiten) no costaría más de 200 o 300 dólares anuales (incluyendo el nombre del sitio, etc).

Pero, sigamos pobres, pensemos el asunto del blog.

(esto es una pequeña prueba)